CARTA POR EL PRIDE

martes, junio 05, 2018



Feliz mes del orgullo! Sí, para los que no saben soy gay desde que tengo uso de razón.


Vivir con un secreto tan grande durante casi toda mi vida se estaba volviendo doloroso. Yo sabía perfectamente quien era pero por un largo tiempo no quería aceptarlo. Intentaba tener una vida “normal” una adolescencia correcta saliendo con chicas, intentando ser el prototipo de chico peruano cazador de mujeres, amante de los deportes y todo solo por temor al rechazo de mis padres, mi familia y mis amigos.
Recuerdo muchas noches antes de ir a dormir y orar (soy creyente) pedirle a Dios que me cambie, que no quería ser una decepción, una vergüenza para todos, pero nada cambiaba mi manera de desear, de sentir o de querer, me miraba al espejo y todo parecía tan natural. Mientras estaba con chicas en fiestas o a solas, con los amigos hablando de culos y tetas, al mismo tiempo tenía mis encuentros con chicos que nunca busqué, si no que la vida misma me los puso en el camino.


Ya para la universidad a mis 18 años un profesor de sociología empezó a hablar de la identidad, como las personas se forman con el tiempo y como la sociedad y la vida sin querer hacen de ti algo que quizá jamás quisiste ser. Recuerdo bien esas clases porque era tan interesante todo lo que decía que nunca me quede dormido en una de ellas. Es así que volví a casa pensando en toda mi vida, preguntándome que era lo que en verdad quería, si realmente quería para mi vivir engañado, escondido y con miedo o si debería arriesgar todo para al final ser 100% yo; y lo hice.


Después de esa clase todo cambió, le conté a mi mamá, salí del closet como “bisexual” pero ni eso detuvo que ella me dejara de hablar por casi un año. Pasó el tiempo, enfrenté a mis amigos quienes siempre me apoyaron  así que nunca estuve solo, pero algunos deben entender que eso no significa que puedas hacer lo que quieras.

Los dramas pasaron, mi familia me aceptó, me mude a lima y dejé muchas cosas a atrás, cosas increíblemente valiosas por venirme a una ciudad donde creí en algún momento sería el cielo. Y no fue así, definitivamente al comienzo  no te cruzas con las mejores personas y te vas dando cuenta que aunque vivas en el mejor distrito de Lima cuando la gente es mala o ignorante simplemente lleva eso con ellas a todos lados.

Me duele mucho que en pleno siglo XXI las minorías sigan siendo marginadas, que el gobierno sea dirigido por personas machistas, con ideologías estúpidas y que hacen además de nuestro país uno de los más peligrosos del mundo para las mujeres. Y eso ningún mundial y ningún Machu Picchu podrán cambiarlo.

Este mensaje probablemente sea muy largo, pero cuál es la razón de esto?  El motivo es que después de mucho llanto, muchas muertes, muchas burlas y muchas decepciones, es tiempo de pelear, es tiempo de la revolución, tiempo de cambiar las cosas por mínimas que sean. Desde casa, desde la calle, a través de tus redes, en tu trabajo, es hora de hablar fuerte y claro para reclamar que tienes el mismo derecho que cualquier persona, que respeten tu espacio y tu manera de pensar no necesitas un postgrado, un título profesional o ser representado por alguien poderoso. Necesitas ser sincero contigo mismo y hablar.

Perderás muchas cosas, tal vez amigos, tal vez a tu familia pero sabrás que estás haciendo lo correcto. Por esos adolescentes que están escondidos en casa, por esos niños que estén amarrados en una cama por ser diferentes, por esos chicos que están siendo tratados en un psiquiatra, en una iglesia creyendo que está mal todo lo que hacen, por personas de nuestra comunidad LGTBIQ que son pisoteadas en la calle, insultadas y asesinadas. Por todos ellos y por la suerte que tuvimos de sobrevivir y tener una vida digna siendo quien somos después de aceptarnos.

Este mes celébralo con orgullo, con amor y con ganas de superarte. Quiero que este mensaje no solo vaya a mi comunidad si no que vaya a todos lados, a las mujeres que luchan por sus derechos, por mujeres como Eyvi que tuvo la valentía de negar algo que nunca sintió y nunca quiso y por eso la asesinaron. Por mi hermana menor de 19 años, por las futuras generaciones y claro está por nosotros .

Ahora si gracias a mi papá y a mi madre por aceptarme y a pesar de muchas cosas poder disfrutar conmigo las elecciones que hice para mi vida, incluyendo a David que es el amor de mi vida y mis amigos que a pesar de que perdí muchos siempre voy a recordar los mejores momentos, y  para los amigos de ahora saben que aunque no pueda ofrecer cosas materiales mi tiempo, mis oídos y mis palabras están siempre para ustedes.

Feliz mes del orgullo y que los colores de esa bandera se expandan.

Percy.




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